Dime qué macarrada llevabas en tu primer coche y te diré de qué generación eres

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Nadie se salva, todos hemos caído. ¿Recuerdas aquella macarrada que llevabas en el coche? Eso que lucías con todo el orgullo del mundo aunque ahora negarías ante cualquier persona haber caído en esa espantosa moda. Pero no hay que preocuparse, porque el perro capaz de mover la cabeza incansable o aquella (¿cómoda?) funda para los asientos son sólo algunos de los muchos complementos que, no solo han servido como decoración del vehículo, capaces de sonrojar a cualquiera, sino que marcan la generación a la que perteneces.

¿Recuerdas aquella moda por forrar hasta la última esquina del coche y del cristal trasero con pegatinas? Daba igual si era la pegatina con la que lucías orgulloso el nombre de tu pueblo, el boom del “Bebé a bordo” e incluso quién no recuerda aquella pegatina de la discoteca Penélope. Si la parte trasera de tu primer coche también parecía un álbum de stickers, eso es porque eres fruto de los 70 y 80’s. Además, si tu primer coche data de esas décadas, seguro que también has sido de los que llevaban una valiosísima caja de plástico con tu particular colección de cassettes.

En cuanto a macarradas, los 90’s se llevan el premio gordo. ¿Fue tu primer coche en esta época? Pues entonces seguro que recordarás esas fundas de bolas de madera para los asientos. Bueno, y las fundas del cinturón, del volante… Vamos, que parecía que había fundas para todo el coche. En más de un coche se podían encontrar hasta fundas de ganchillo. Se pensaba que eran cómodas y tendencia, ahora… Ahora mejor dejarlo todo tal y como está. Pero, ¿y dónde han quedado aquellos perros que movían la cabeza constantemente cada vez que se ponía el coche en marcha? De todas las razas y de varios tamaños, todo un boom animal. 

Antes de arrancar el 2000, mientras los 90 avanzaban, de repente un complemento empezó a poblar todos los modelos que salían del mercado. Daba igual la marca o el tipo de vehículo, ahí estaban ellos. De todas las formas, tamaños y colores. Los alerones eran los reyes. Un protagonismo que esos años también tenían que compartir con aquellas partes traseras (en algunos casos, incluso las delanteras) llenas de peluches varios, que apenas dejaban visibilidad, o el gran sello de las macarradas, el popular muñeco de El Fary, agarrado con su maravillosa ventosa amenizando la conducción. Tampoco faltaban aquellos dados gigantes y aterciopelados colgando del retrovisor interior. Eso sí, si eres de Castellón seguro que, sin ninguna duda, si hay algo que desde entonces no ha faltado en tu retrovisor es la colección de cintas verdes de la Magdalena (tantas como Magdalenas haya vivido el coche).

Pero llegó el año 2000, y con él la fiebre tuning. Puede que fuese fruto del auge del alerón, que todavía se arrastraran secuelas de los atracones de El coche fantástico o a saber por qué, pero parecía que el mundo tuning salía de su círculo especializado y se acercaba a cualquier vehículo. Luces LED por todas partes, altavoces que hacían retumbar el suelo, coches con colores llamativos (en el exterior y/o interior) y, la estrella, los faldones. Si tu primer coche fue en esta época, seguro que también caíste en la moda de añadir un buen faldón a tu coche (o te quedaste con las ganas de hacerlo). Pero, contradicciones de la vida, mientras aparecía esta moda, los badenes empezaban a invadir cada calle (y pasar con el coche por ahí dolía, y mucho).

Pero, ¿y cuál es la macarrada de estos últimos años? Con el año prácticamente aún por empezar, parece que hay una tendencia que vuelve. Y, es que, como todo, el pasado siempre vuelve. Porque seguro que también te has dado cuenta, vuelven las pegatinas. Parece que al unificar las matrículas, ha nacido una necesidad básica del conductor por recuperar su identidad. Vuelven las pegatinas con ese “I love <inserte aquí el nombre de su ciudad/pueblo>”, de aquellos lugares exóticos que has visitado, los festivales de música en los que has bailado, un equipo de fútbol (como el mítico Orellut) e incluso de conocidas marcas de ropa o bebidas que se convierten en una forma de presentación del o la conductora. Como si fuese el listado de fanpage que seguimos en Facebook o una colección de hashtags.

Pero, si las pegatinas han vuelto… ¿Querrá decir que deberíamos empezar con las clases de ganchillo para las futuras fundas de los asientos de nuestro coche?