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Igual que ocurre con las personas, nuestro vehículo también nota la subida de las temperaturas y, con la llegada del verano, este incremento puede producir daños que dificulten y pongan en riesgo la conducción. Para que el impacto del calor en el vehículo sea lo menos dañino posible, es importante realizar un mantenimiento  correcto de éste durante todo el año, no solo cuando se acerquen los meses más calurosos (o lo más fríos, en el caso del invierno). Sin olvidar realizar revisiones periódicas de nuestro vehículo.

>¿Cómo mantener la maquinaría y el interior de nuestro vehículo frescos?

Las altas temperaturas pueden afectar al motor, es por esto que es tan importante vigilar, a través de su indicador, la temperatura de éste. Recuerda que una temperatura óptima debería rondar los 75-95 grados, si el indicador supera esos registros deberemos reaccionar antes de que se queme el motor. Si esto ocurre será necesario parar, intentar buscar formas de liberar el calor del motor y, en cuanto podamos, llevar el coche al taller.

El calor también puede alcanzar el interior del coche. Por eso es tan importante ventilar nuestro vehículo, dejando salir el aire caliente y consiguiendo que el aire circule (en otro artículo te contábamos algunos trucos para refrescar el coche en verano). Mantén las tomas de aire del motor limpias para que el interior del vehículo se pueda refrigerar y, por tanto, asegurarnos de que el sistema electrónico del vehículo no sufre daños.

>¿Pueden los frenos sufrir daños con el calor?

Con el verano los frenos se pueden sobrecalentar, ya que con el calor su refrigeración es más complicada. Un uso en exceso de los frenos con temperaturas altas puede provocar que éstos fallen y, por tanto, se pone en peligro nuestra seguridad. El coche frenará menos e incluso pueden llegar a deformarse los discos.

>Los neumáticos, ¿necesitan algún tipo de cuidado cuando llega el verano?

Mantener un control del estado de los neumáticos es fundamental, sin importar la estación del año. Pero cuando hablamos da calor, hay que tener en cuenta que se pueden calentar y perder presión, por eso es tan importante comprobar su presión es la adecuada. Además, el verano es la época en la que más viajes largos se realicen, y esto puede sobrecalentar los neumáticos considerablemente, así que, para evitar futuras sorpresas inesperadas en carretera, es importante que, antes de empezar un viaje, revisar los neumáticos y, si fuese necesario, cambiarlos.

>¿Dónde puedo aparcar el coche en verano?

Si cuando hace calor lo primero que hacemos es buscar zonas de sombra y con ventilación en las que poder equilibrar nuestra temperatura, con el coche se debe hacer de la misma manera. Es importante estacionar el vehículo en zonas con sombra y, si puede ser, donde pueda correr el aire.

Una vez aparcados, es posible ayudar a que el coche no sufra con el calor. Por ejemplo, con el uso del parasol y protecciones en volantes y asientos, de esta manera protegemos parte del coche y también facilitamos la conducción cuando vayamos a acceder al coche posteriormente. Esto es muy importante, porque la carrocería del vehículo también pierde brillo con el sol y puede sufrir daños si suben las temperaturas, por ejemplo las piezas de plástico pueden llegar a deformarse. Un pequeño truco puede ser lavar el coche de forma regular y refrescarlo.

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